lunes, 13 de septiembre de 2010

Dolores de cabeza durante el embarazo


Los dolores de cabeza sí son comunes, sobre todo durante el primer trimestre, debido a la tensión. Este dolor se manifiesta como una presión o punción constante y sorda en ambos lados de la cabeza o en la parte posterior del cuello. En el caso de las mujeres que siempre han sufrido dolores de cabeza, el embarazo los puede empeorar.


Los expertos no saben la causa exacta de los dolores de cabeza durante el embarazo, pero una posible explicación es el cambio hormonal. Si a eso le sumas la disminución o la ausencia de la cafeína, puedes sentir que te explota la cabeza. Otras causas pueden ser falta de sueño, cansancio, congestión nasal, alergias, cansancio visual, estrés, depresión, hambre y deshidratación. Por lo general, el dolor de cabeza tiende a disminuir o a desaparecer durante el segundo trimestre, cuando hay más estabilidad hormonal y el cuerpo se ha adaptado a su estado.


Migrañas
Las migrañas o jaquecas afectan, según especialistas, a alrededor de 1 de cada 5 mujeres, y alrededor del 15% la experimentan por primera vez durante el embarazo (más en el primer trimestre). Las migrañas causan un dolor punzante, de moderado a fuerte, en un lado de la cabeza. Pueden durar de 4 a 72 horas (si no se tratan) y empeoran con el movimiento y el ejercicio. Pueden acompañarse de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz o al ruido. Ciertas mujeres que padecen migraña, sufren migraña con aura, es decir, dolores de cabeza junto a alteraciones visuales (destellos brillantes de luz o manchas negras), pérdida de sensibilidad u hormigueo, debilidad y dificultades en el habla. Estos síntomas preceden a la migraña y duran hasta 1 hora.


Por otro lado, alrededor de dos tercios de las embarazadas notan que las migrañas disminuyen durante el embarazo. Aunque no sea tu caso, te consolará saber que las mujeres que sufren de migraña no parecen tener mayor riesgo de complicaciones en el embarazo que otras mamás.


Medicinas para aliviar el dolor
No es peligroso que tomes paracetamol, pero debes tener en cuenta que la mayoría de los remedios para el dolor de cabeza y migraña que se venden con receta (como aspirina) no se recomiendan para las embarazadas. Pregunta a tu médico qué tomar.


¿Qué más hacer para aliviar el dolor?
Las siguientes sugerencias pueden ayudar: Trata de encontrar la causa del dolor: Los especialistas en dolores de cabeza recomiendan tener un "diario del dolor" para identificar las causas específicas. Puedes anotar las comidas que ingieres y tus actividades precedentes a la migraña. No olvides que algunas causas comunes de migraña son: comidas que contienen glutamato monosódico, nitritos (en los embutidos), sulfitos (conservantes para las ensaladas y frutas desecadas), endulzantes artificiales, algunos porotos y frutos secos, queso añejo y productos lácteos cultivados, ciertas frutas (plátanos, papayas, paltas y cítricos), pescado ahumado, chocolate, alimentos fermentados o conservados en vinagre (salsa de soya o chucrut); luces que deslumbran o titilan; ruidos fuertes; calor o frío excesivos; olores intensos y el humo del cigarrillo.


Utiliza una compresa tibia o fría: Aplica una compresa caliente o fría sobre tu frente o sobre la base del cráneo. En caso de migraña, resultan mejores las frías.


Date un baño: Para algunas, darse un baño de agua fría produce un alivio rápido, si bien es temporal. También puedes mojarte la cara con un poco de agua fría. La ducha tibia ayuda a calmar el dolor de cabeza producido por la tensión.


No pases hambre o sed: La disminución de los niveles de azúcar en la sangre causa dolor de cabeza, por lo que debes ingerir porciones más pequeñas de comida y más seguidas. Puedes llevar contigo alguna merienda como galletas saladas, fruta o yogur. No ingieras azúcar directamente, como en dulces y golosinas, ya que aumentará abruptamente el azucar en la sangre. No olvides beber abundante agua para hidratarte. Si vomitas, bebe el agua a sorbitos.


Evita el cansancio: Encuentra tiempo para dormir. Prefiere las habitaciones tranquilas y oscuras. Haz algo de ejercicio: Está comprobado que el ejercicio disminuye la frecuencia y la intensidad de las jaquecas y reduce el estrés. Comienza gradualmente, ya que un golpe repentino de actividad física podría causarte jaqueca.


Prueba con técnicas de relajación: La retroalimentación biológica, la meditación, el yoga y la autohipnosis sirven para reducir el estrés y los dolores de cabeza.


Hazte masajes: Los masajes corporales pueden aliviar la tensión de los músculos del cuello, los hombros y la espalda. Si no puedes pagar un masaje profesional, pídele a tu pareja que te masajee la espalda y la cabeza o incluso puedes pedir un masaje en una peluquería junto con un lavado.


viernes, 20 de agosto de 2010

Ventajas y desventajas de quedarse en casa con el bebé y no trabajar


Ventajas
Expertos en desarrollo temprano sostienen que nada puede sustituir el amoroso cuidado de una madre, sobre todo si la alternativa es poner al bebé en una guardería sin muchos recursos. Estudios han señalado que los bebés que están todo el día en una guardería presentan niveles de estrés elevados y son más agresivos que los que de quedan en casa.


Por otra parte, otros estudios contradicen estos resultados y señalan que lo importante es la calidad y el tipo de cuidado que tenga el bebé. Una niñera, una empleada de la guardería, un familiar o cualquier otra persona que cuide al bebé puede asegurarse de que éste reciba toda la estimulación y el cariño necesarios.


No obstante, si te quedas en la casa con él, le asegurarás a tu bebé la estabilidad de estar siempre con la misma persona, y no con una niñera cada mes. Además, puedes supervisar directamente el cuidado de tu bebé y protegerlo en un entorno relajado, amoroso y estimulante; mientras disfrutas cada uno de sus logros, como su primera sonrisa, palabra o caminata.


Económicamente, para algunas familias es más barato que la mamá se quede con el bebé, a pagar una guardería o una niñera. Y emocionalmente, si puedes permitirte no trabajar, verás que quedarte en casa con tu bebé reduce tu nivel de estrés. Quedarte en casa te da más tiempo con tus hijos y te permite una vida familiar más tranquila, sin tener que equilibrar las horas del trabajo y la casa.


Desventajas
Para algunas mamás, la mayor desventaja es el aislamiento. Si sueles estar rodeada de gente y haciendo muchas cosas, el cambio de ritmo puede llevar a sentimientos de depresión. Si es el papá quien se queda con el bebé, es peor, ya que no es una situación común.


Si en tu caso la profesión ha sido una parte muy importante de tu vida, puedes llegar a sentir una pérdida de identidad. También se puede ver disminuida la autoestima, ya que en vez de comentarios elogiosos de tus pares, recibirás los berrinches del recién nacido. Además, el tipo de trabajo que realizarás puede ser muy aburrido para ti, como cambiar cientos de pañales y lavar montañas de ropa. Esto puede dificultar el que te sientas realizada contigo misma. Otro inconveniente es que será prácticamente imposible encontrar tiempo para ti (¡Incluso una oficina llena de gente ofrece más privacidad!).


Una preocupación extra es si podrás volver al mundo laboral en el futuro. Y aunque ahorres mucho dinero en guarderías y niñeras, el que estés en la casa puede resentir la economía de todas maneras, ya que si sólo uno de los padres trabaja, tendrán que ser muy cuidadosos con el presupuesto, prescindiendo de muchas cosas o actividades que antes eran comunes para ti.


Por último, cuando tu hijo crezca y sea más sociable y activo, no podrá jugar con tantos niños como en una guardería. Algunas madres que cuidan a sus hijos encuentran que después les resulta más difícil proporcionarles suficiente estimulación.


Es importante que con tu pareja decidan cuál es la mejor opción al respecto, para evitar tensiones. Asegúrate de considerar a fondo todas las repercusiones implicadas, antes de tomar la decisión.


martes, 17 de agosto de 2010

Guía para fortalecer la relación entre hermanos


Seguramente al pensar en otro bebé, te imaginas a tus hijos jugando juntos y no la rivalidad que esto pueda provocar.

No obstante, debes saber que las peleas por los juguetes, las discusiones por quién se va adelante en el auto y las disputas a la hora de comer son lo más normal del mundo cuando hay 2 niños en casa.

Ayudar a los niños a llevarse bien mientras crecen puede ser uno de los retos más grandes que enfrenten los padres. A continuación te damos algunas estrategias para manejar los conflictos entre hermanos y crear lazos que durarán toda la vida.

Deja que tus hijos se cuiden entre sí
Puede sonar raro, pero la geometría es una herramienta muy útil a la hora de establecer la base de una relación armoniosa. Muchas veces pensamos que la familia es como un triángulo en el que los padres son la cúspide, quienes dirigen a los niños. Sin embargo, un círculo familiar puede ser más equilibrado.

Existen muchas oportunidades para animar a los hijos a demostrarse cariño: el mayor puede leerle un cuento al bebé, el más pequeño puede frotar la espalda del mayor antes de la siesta. Dile al más chico que le dé a su hermana mayor un beso cuando ella llora o, cuando uno de los niños tenga problemas con alguien o se sienta frustrado, puedes preguntarle al otro: "¿Cómo lo podrías ayudar?".

Respeta la individualidad de cada hermano
Puede ser más fácil decirles a tus hijos que los quieres por igual, pero en realidad a ellos no les gusta escuchar eso. "Ellos quieren saber que los amas de forma especial, no por igual", señala Adele Faber, coautora del libro Siblings Without Rivalry (Hermanos sin rivalidad).

Cada hijo debe sentirse valorado como un individuo. Puedes hacer esto encomiándolos específicamente: "¡Bien, te abrochaste la blusa tú solita!" o "Has limpiado el plato sin que te lo diga yo" o "Qué bueno que compartas tus dulces con tu hermana porque ella se siente bien".

Hay que vigilar la tendencia a la comparación. No hay nada más molesto para un niño que alaben a uno a expensas del otro. Por ejemplo, evita comentarios como: "¿Por qué no puedes vestirte como lo hace tu hermana?” o "Tu hermano se porta mejor que tú, ¡y eso que es menor!". Hasta las comparaciones elogiosas pueden generar hostilidad entre ellos. Si le dices: "Ya te vistes solo, estás tan grande, no como el bebé", podrías generar que el mayor se esfuerce siempre por ser mejor que su hermanito o que se sienta amenazado cuando éste crezca y haga lo mismo que él.

Asimismo, evitar identificarlos con ciertos papeles, como “el Cerebrito”, “el Tranquilo” o “el Difícil”. Son niños y, a medida que crecen, experimentan con múltiples papeles; si lo haces, corres el riesgo de que asuman ese rol para toda la vida y sientan envidia entre sí.

Dale al primogénito la atención que merece
Es cierto que el recién nacido requiere muchísima atención, pero no debe acapararla toda. Procura dedicar parte del tiempo a estar sola con el mayor; puede ser al acostarlo o cuando quiera contarte algo. Gran parte de la rivalidad entre hermanos tiene que ver con la atención. Debes hacerle ver a tu primogénito que no ha sido sustituido y que sigue teniendo un vínculo especial contigo para que no se resienta.

Piensa en maneras de ayudarlo para que no se sienta relegado
Por ejemplo, si vas a darle pecho al bebé, puedes decirle: "Ahora tengo que alimentar al bebé, ¿quieres sentarte a mi lado para que te lea algo o prefieres descansar?". Así le demuestras que también te interesan sus necesidades.

Otro buen consejo es que a veces pienses en él antes que en el bebé. Por ejemplo, si estás vistiéndolo y el bebe llora, en vez de decir: "Espera un poco que el bebé está llorando", puedes decirle al bebé: "Aguarda un minuto, mi pequeño, ahora tengo que atarle el zapato a tu hermano, porque se va al colegio". El bebé puede esperar unos cuantos minutos y tu primogénito verá que él también es prioridad algunas veces...

viernes, 30 de julio de 2010

¿Qué esperar en tu segundo parto?

Ya casi termina tu embarazo y seguramente te preguntas si este parto será como el primero. Si la experiencia de tu primer parto y nacimiento fue buena, analiza por qué todo anduvo bien y, en lo que dependa de ti, haz las mismas cosas.
Si fue una mala experiencia, puedes redactar un plan de nacimiento detallado para evitar las cosas que te causaron tensión y dificultad. Habla con tu doctor para que te ayude a prepararlo.

El parto
Puede que la cabeza del bebé se demore más en encajarse en tu pelvis que en tu primogénito y que aún no esté encajada a las 40 semanas. Cuando comience el trabajo de parto las contracciones lo bajarán gradualmente hacia la pelvis. En este caso, puede que las contracciones sean más intensas que en tu anterior embarazo, pero suelen ser más eficaces y abrir el cuello del útero más rápido; esto es porque la pelvis ya ha pasado por esta experiencia y la dilatación resulta más fácil, y las paredes vaginales se acomodan más elásticamente a la cabeza de tu bebé. Si es que hay algún desgarro, será menos grave que en tu primer parto.

¿El nacimiento tardará más o menos que el primero?
Los primeros partos suelen ser muy largos. La llamada "fase latente" (antes de la dilatación uterina de 3 cm) puede durar horas. Generalmente, los partos posteriores son más rápidos porque la pelvis y la vagina adquieren flexibilidad. Expertos señalan que la duración de los segundos partos es significativamente menor que la de los primeros, disminuyendo también la necesidad de aumentar las contracciones por medio de medicamentos.

¿Será más fácil que el primero?
Es probable que quieras evitar a toda costa otro parto inducido o cualquier otra intervención traumática del primer nacimiento. Por esto, habla sobre tus preocupaciones e infórmate correctamente sobre tus miedos para evitarlas. Habla con tu matrona o médico para que te den ideas para prepararte, y, si vas a dar a luz en un hospital, elige uno con las menores tasas de intervención posibles. Si tu primer bebé nació por cesárea, pero ahora quieres un parto vaginal, las probabilidades de lograrlo son muy reales. Mientras el embarazo sea normal y no tengas complicaciones (como el bebé de nalgas o preeclampsia, por ejemplo) es muy probable que des a luz vaginalmente.

Leer más: http://www.facemama.com/parto/ique-esperar-en-tu-segundo-parto.html#ixzz0vAnmUayz

viernes, 23 de julio de 2010

Miomas del útero o Fibromas Uterinos

Aunque la mayoría son benignos, alrededor de un 25% de las mujeres en edad fértil presenta fibromas uterinos.

Los fibromas uterinos son tumores formados con tejido muscular, que crecen en el útero. También conocidos como liomiomas o miomas del útero, pueden surgir sobre la pared del útero, dentro de ésta o en la cavidad uterina. Su tamaño varía desde el porte de un poroto a una pelota de básquetbol, pero generalmente son benignos, sin importar el tamaño. Si un fibroma o un conjunto de estos es muy grande o crece en el exterior de la pared uterina, puede llegar a desplazar al útero o hacerlo crecer de manera anormal. Asimismo, puede presionar la vejiga o el intestino, produciendo síntomas como ganas seguidas de orinar, estreñimiento, dolor pélvico o fuertes hemorragias menstruales. Es menos común, pero puede suceder, que un fibroma grande obstruya la abertura del útero, y en el caso de estar embarazada, requiere una cesárea.

Causas
No se sabe con certeza qué causa los fibromas uterinos, pero se asocian los cambios en los niveles de estrógeno a su desarrollo. Cuando éstos se encuentran altos (lo que sucede en el embarazo), los fibromas crecen más. También al aproximarse la menopausia, cuando los niveles de estrógeno disminuyen, los fibromas se reducen o incluso desaparecen. Aproximadamente el 25% de las mujeres en edad fértil tiene fibromas uterinos, los que se presentan con más frecuencia entre los 30 y los 50 años. Algunos estudios han revelado que las atletas y las mujeres que han tenido hijos por parto vaginal tienen menos riesgo de fibromas, mientras que las mujeres que poseen una historia familiar de fibromaspresentan mayor riesgo. Otros estudios señalan que las mujeres africano-americanas tienen hasta 3 veces más probabilidad de desarrollar fibromas que las mujeres de ascendencia europea.

Síntomas
• Periodos menstruales dolorosos.
• Abundante sangrado menstrual (por una deficiencia de hierro o anemia).
• Orina más frecuente o incomodidad al orinar.
• Sensación de estar llena o de presión en la parte inferior del abdomen.
• Dolor de espalda.
• Estreñimiento.
Infertilidad.

Leer más: http://www.facemama.com/fertilidad/miomas-del-utero-o-fibromas-uterinos.html#ixzz0uW57nJCx

miércoles, 23 de junio de 2010

Qué es y para qué sirve el líquido amniótico

Probablemente sabes el líquido amniótico rodea y forma el ambiente en el que está tu bebé en el vientre, pero ¿qué es realmente y para qué sirve?
Una definición simple es que el líquido amniótico es un líquido claro y ligeramente amarillento, contenido en el saco amniótico, que rodea al bebé dentro del útero durante el embarazo y que recibe su nombre de la membrana que lo rodea (amnios). Pero hay cosas importantes que deberías saber al respecto.

El líquido amniótico se forma hacia la semana 4 del embarazo, una vez que el embrión ha anidado en las paredes del útero y se empieza a formar la cavidad amniótica, la que se llenará de líquido. Durante el primer trimestre, este líquido es un ultrafiltrado del plasma sanguíneo materno, pero a partir de la semana 12, el bebé interviene también con su orina. Luego de 10 semanas de gestación, el líquido se compone de proteínas, carbohidratos, lípidos y fosfolípidos, urea y electrolitos, los que ayudan al desarrollo del feto. Por las semanas 18 a la 20, el 90% del líquido está producido por el riñón del bebé. El feto llena su vejiga cada media hora y la vacía, renovando el líquido varias veces al día.

A lo largo del embarazo, la composición del líquido amniótico cambia, es similar al plasma materno y el grado de salinidad que presenta es parecida al agua marina.
Sirve para proteger al bebé de lesiones externas, haciendo de amortiguador para los golpes, y permite al feto caminar y saltar dentro de la pared del útero sin que ésta se ajuste demasiado a su cuerpo, a la vez que evita que le dañe la presión que ejercen los órganos de la mamá. Lo mantiene abrigado (a la temperatura de tu organismo), ayuda a desarrollar los pulmones e incluso le alimenta, ya que tiene iones y proteínas.

Está comprobado que hasta un 10% de las necesidades proteicas del bebé se cubren con el líquido amniótico que ingiere. La cantidad máxima de líquido puede originarse en la semana 34 a la 36, cuando llega a un promedio de 800 ml.; luego, a partir de la semana 38, empieza a disminuir, hasta llegar a un promedio de 600 ml. hacia la semana 40.

Leer más: http://www.facemama.com/embarazo/que-es-y-para-que-sirve-el-liquido-amniotico.html#ixzz0rfIYNQ00

viernes, 11 de junio de 2010

El primer día con tu bebé

Cómo será tu bebé

Quizás tienes la imagen de un bebé robusto y juguetón, pero debes saber que los recién nacidos son muy diferentes. Generalmente son muy pequeñitos y están mojados al nacer. Con frecuencia tienen la cabeza ligeramente puntiaguda como resultado de haber atravesado el canal del parto en el cuerpo de la madre. No te asustes, esto pasará y pronto su cabeza adquirirá el aspecto redondeado. Ten presente que, en proporción al resto del cuerpo, la cabeza del recién nacido es grande.

También puede que tu bebé tenga un aspecto encogido, ya que sus piernas y brazos han estado doblados sobre las rodillas y codos mientras estaba dentro de la matriz. En cuanto el bebé empiece a crecer, sus extremidades tendrán el aspecto normal.

Con respecto a los deditos de manos y pies, te darás cuenta de que sus uñas, que pueden ser largas, son tan delgadas como el papel.

La piel del bebé también puede lucir de distintas maneras. Al principio tendrá un color rojizo, rosado o morado. Puede que nazca recubierto de una sustancia sebácea de color blanco que se denomina vernix caseosa o unto sebáceo, la que protege la piel del bebé del contacto con el líquido amniótico dentro de la matriz. Una vez que el bebé toma su primer baño, éste se elimina. Otra posibilidad es que el bebé esté arrugado. Otros, sobre todo los prematuros, tienen una especie de vello suave que se llama lanugo, pelitos muy finos que crecen dentro de la matriz. Este vello desaparecerá en 1 ó 2 semanas.


Sucede en otros casos que los recién nacidos sufren erupciones, manchas rojas o blancas, las que desaparecen luego de unos días o semanas después del parto. El pediatra examinará a tu bebé dentro del primer día de vida y se asegurará de que cualquier erupción o mancha sea normal.
En cuestión de semanas, la apariencia de tu bebé cambiará notablemente. A medida que crezca, los brazos y piernas se extenderán, el tono de la piel cambiará y las manchas desaparecerán.

Qué hará tu bebé el primer día de vida
Es sorprendente lo observadores que son los recién nacidos. Poco después de nacer, sus ojos estarán bastante abiertos y el bebé comenzará a estudiar los rostros, sobre todo los de sus padres. Puede que mueva la cabeza ligeramente reaccionando al sonido de las voces que escuche. Ya puede utilizar todos sus sentidos, incluido el olfato y el tacto, lo que fortalecerá el vínculo contigo.


Tu bebé llorará, dormirá y te mirará fijamente a los ojos. Si bien su vista es borrosa, puede identificar ciertas cosas, como las caras que estén situadas a una distancia de 20 a 25 centímetros. Agarrará tu dedo si lo colocas en su manito. Y, por supuesto, querrá comer.
Luego del estado de alerta inicial, la mayoría de los bebés duerme las siguientes 24 horas. Debes despertarlo para darle de comer cada 2 ó 3 horas, de manera que se acostumbre a este proceso de alimentación. Si amamantas al bebé, éste es el mejor sistema para favorecer la subida de la leche.


Tus sentimientos
La llegada del bebé es una de las experiencias más importantes que conlleva un cambio total de vida. Es probable que experimentes todo tipo de emociones, desde preocupación y ansiedad hasta entusiasmo y alegría sin límites. Además, estos cambios pueden ser repentinos e imprevisibles. Por otra parte, el proceso por el que acabas de pasar supone un gran esfuerzo físico y puedes sentirte agotada. Tanto el padre como la madre pueden empezar a notar los efectos de la falta de sueño.


Cada mamá es diferente. Algunas “olvidan” las dificultades del parto en cuanto ven a su bebé. Otras sienten un alto nivel de energía motivadas por la excitación de tenerlo finalmente. Y, otras, experimentan tristeza o pueden sufrir depresión postparto. Es importante que se cuente con la ayuda de un médico, enfermero o consejero para ayudar a los padres a entender sus emociones.


Los amigos y la familia
Probablemente quieras compartir las buenas noticias con todo el mundo, pero un buen consejo es hacer que este primer día sea lo más sencillo posible. Llama a tus familiares y amigos más cercanos y pídeles que le comuniquen la noticia a otros amigos y parientes. Si tienes una red que te ayude con las llamadas, podrás disfrutar de más tiempo con tu bebé.


Es cierto que todos tus familiares querrán conocer al recién nacido cuanto antes. Los abuelos y hermanos pueden conocerlo inmediatamente para crear vínculos afectivos desde un principio. Sin embargo, un desfile de visitantes entrando y saliendo de la habitación puede hacer el ambiente tranquilo sea difícil. Tanto los padres como el bebé necesitan mucho tiempo para descansar y crear los lazos afectivos en un ambiente agradable.


Otra razón por la que es mejor restringir las visitas durante las primeras semanas es que la exposición del bebé a infecciones debe ser mínima. Debes asegurarte de que los visitantes no estén enfermos y de que se laven las manos antes de tocar al bebé.


Qué hacer cuando hay un problema

Si el bebé es prematuro o presenta alguna complicación, este momento especial puede tornarse difícil. El equipo médico está entrenado para ofrecer recomendaciones profesionales e informarte de las opciones existentes. Si sientes que no eres capaz de hablar con el médico, puedes pedirle a tu cónyuge o a un amigo que lo haga. También puede ayudar el comunicarse con un consejero o terapeuta o alguna persona religiosa que ofrezca cierto alivio. Existen, asimismo, muchos grupos de apoyo que pueden dar el respaldo emocional necesario. No dudes en solicitar ayuda.


Lo que viene en los siguientes años es una etapa de la vida totalmente nueva. Aprovecha desde el primer día para conocer a tu bebé y disfrutarlo.